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miércoles, 14 de julio de 2010

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Qué pasaría si pudiéramos viajar a otro planeta, empezar de nuevo, una segunda oportunidad, ¿haríamos los mismos errores que hicimos aquí?. En los pocos años que habitamos el planeta, me refiero de la época de la industrialización, destruimos un proceso de creación de 200.000 años, un equilibrio que armonizaba desde el principio de la creación.
Hablemos de la evolución de el hombre, tenemos la posición privilegiada de ser los primeros en la cadena alimenticia, aparte, el único ser con una inteligencia superior a la de los demás seres vivos, tenemos la capacidad de la creación en base de la imaginación, y ¿aun así, sabiendo que la tierra es el único planeta con agua, aparte de muchas otras características, lo destruimos, lo asesinamos de una manera irrecuperable?
Nuestra raza tiene 40.000 años de evolución, suficientes para pensar, ejecutar, y destruir un planeta que era perfecto, hasta que aparecimos. Pero ¿acaso no tenemos el razonamiento, para saber que esta bien y mal
Desde el principio usamos indiscriminadamente la quema de combustibles fósiles para múltiples usos, sin pensar en la capa de ozono, el calentamiento global, etc.el agua, que antes era el material fundamental de todo, paso a segundo plano, ya que el petróleo mueve mucho más dinero, tiene usos mas “utiles” y es mas difícil de encontrar.
La vida, un círculo perfecto entre el equilibrio de la naturaleza y las criaturas que viven en el, se adapta a los cambios posibles en la tierra, pero le toma un tiempo, por eso se empiezan a ver cambios y fenómenos extraños, como respuesta a la destrucción acelerada de el equilibrio natural.
La vida comenzó hace cuatro mil millones de años, algo más en la cadena esencial de la naturaleza para mantener aquello que llamamos balance natural.
Todo lo que pasa deja huella en la tierra, aquellos eventos que marcaron la vida y la evolución de la tierra tiene una marca, esta marca es visible para aquellos que desean verlo, por ejemplo, la transformación del dióxido de carbono en el oxigeno que conocemos.
No lo vemos, pero la marca esta allí, presente, en la naturaleza de las plantas, la forma de “respirar” de la naturaleza es la repetición de lo que paso. Todo es cíclico, el agua, la tierra, la vida. Y a la vez todo depende de todo, cuando algo afecta el ciclo, el balance natural peligra, dependiendo de que nada afecte el ciclo de las cosas, la naturaleza es callada, paciente con todo aquel que lo habita, pero, llega el momento de despertar.
La historia del mundo en el universo es relativamente corta, pero nos tomo menos de dos siglos destruir años de evolución.
Los efectos secundarios de las acciones que hacemos para facilitar algo o beneficiarnos con ello están destruyendo el delicado equilibrio natural que se mantiene desde hace miles de siglos. Ningún elemento de la tierra es capaz de vivir sin otro, el equilibrio de la tierra es muy delgado y fácil de romperlo como los corales que apenas cubren un uno por ciento de todo el mar pero en el viven miles de especies de peces y es esencial para el equilibrio de los mares.
Todo se conecta, sin el agua de al mar, los peces mueren, sin los peces, los animales que se alimentaban con ellos tienen que encontrar otra manera de sobrevivir, las fuentes de alimento cercanas a ellos son lo único que tienen, pero estas fuentes no están acostumbradas a esto y empiezan a desaparecer.
Así la vida empieza a cambiar, el ciclo se afecta, caos. Pero, ¿cuáles son las razones por la que el ciclo cambia?
La quema incontrolada de combustibles fósiles produce cantidades gigantes de dióxido de carbono, que no solo afecta de manera directa a la capa de ozono, afecta también al planeta entero desde la naturaleza hasta la economía, incluso la historia ha cambiado por esto.
Un ejemplo claro de esto es la cantidad sembrada de cereales en el mundo, ya que la mitad de todo se hace comida para el ganado, la transformación de cereales en carne afecta la economía mundial de tal forma que mientras unos países se enriquecen otros mueren de hambre.
Y como si no fuera suficiente, el calentamiento global produce desastres naturales que, irónicamente, afecta a los países más pobres del mundo. El hambre de poder y riqueza nos está destruyendo de una forma acelerada, pero no lo vemos, porque quizá, la única forma de que nos importe algo es que nos afecté de forma inmediata.
El derretimiento de los polos, la deforestación, la pobreza, todas son causadas por el calentamiento global. Pero tenemos que aclarar algo, estos sucesos son desastrosos, claro, pero existen peores, que no señalamos por qué no nos afecta de manera inmediata.
Las antes ciudades “frías” amanecen con temperaturas de 17º, los días se acortan más de lo debido, pero para nosotros son solo por menores de algo que no nos “afecta”. La humanidad, otra parte del ecosistema, líder de la cadena alimenticia y el ser más afortunado de todos: el único con la capacidad mental para razonar.
Razonar, dicen que es la capacidad de pensar y elegir una decisión más fácil, segura, rápida, inteligente, positivo. Entonces porque esa capacidad de razonar es la que está destruyendo el equilibrio natural. La explotación excesiva de los mares están desapareciendo a las espacies marinas más fascinantes el pescado es el alimento base de uno de cada cuatro hombres pero la pesca con dinamita no permite que las especies se sigan reproduciendo y altera un equilibrio.
En los desiertos se extrae el agua de posos subterráneos, esto facilita mas los cultivos para alimentar las poblaciones.
Lo que no saben es que el agua fósil no se renueva y los recursos son limitados, en algunos países como Israel que la mayoría de su territorio es desierto los han transformados en tierras agrícolas pero.
Al pasar el tiempo se necesita cada vez más agua por las exportaciones. Los pocos ríos que están por esta zona del planeta ya son solo mas que hilos de agua y su agua se va en las frutas y verduras para los supermercados del mundo. Tenemos que cambiar, pero no lo hacemos. Hay organizaciones ambientales que si se preocupan por la tierra y se dan cuenta de los problemas que conllevan a la destrucción del delicado equilibrio natural.
Se han recuperado parte de los bosques tropicales más grandes del planeta, pero hemos convertido la tierra fértil en desierto, construimos edificaciones pera resguardarnos, pero elevamos construcciones destruyendo los bosques que antes estaban allí.
Existe una solución para todo lo que pasa, pensemos en el que pasaría, razonemos. Tenemos la suficiente inteligencia como para buscar otras fuentes de energía diferentes, renovables y limpias. Pero utilizamos combustibles fósiles y que son más fáciles de encontrar y son más abundantes.
La energía eólica, eléctrica y solar son ejemplos de las que podríamos usar, pero como no rinden ni son tan abundantes como el carbón o el petróleo, se consideran de segundo plano, no para usar masivamente.
No todo está perdido, claro que hay cosas irrecuperables pero todavía podemos cambiar el triste futuro que nos espera.
Por ejemplo, en Alemania, un barrio completo se volvió el primer barrio ecológico del mundo, todo se recicla allí, con paneles solares alimentan la energía eléctrica de las casas, el agua que terminaban de usar la calentaban y la circulaban por tubos alrededor de la estructura para usarla como calefacción y reciclaban toda la basura que salía.
De hecho se considero hacer más proyectos como este, ya que eran relativamente económicos, pero no han dado noticias de esto.
Estas ideas son las que se necesitan para mejorar, si podemos, pero no lo vamos a hacer hasta pe se vea seriamente afectado el estilo de vida que tenemos.
El petróleo, el oro negro, puede destruir o crear a su antojo, Dubái, la joya del oriente, ha sobresalido en el mundo a una velocidad descomunal. En 10 años paso hacer de un pueblo pobre, a una de las principales metrópolis del mundo, rascacielos, hoteles, compañías, adornan el horizonte de esta ciudad, tienen el edificio más alto del planeta, proyectos de construcción indiscriminadamente gigantescos, no les importa no tener más tierra donde construir, pues edifican en el agua haciendo playas artificiales que cambian las corrientes de los mares.
Pero, Dubái, el gigantesco Dubái, depende del mundo entero, ya que no tiene la capacidad para producir los recursos naturales que usan, toda la mano de obra y los materiales de construcción son importados de otros países, lo único y necesaria que tienen el petróleo, y les alcanza para todo.